Llega el otoño sin hacer ruido, como llegan los que vuelven a casa desde el más allá. Porque en Álamos los muertos no se van del todo. Se queda
Llega el otoño sin hacer ruido, como llegan los que vuelven a casa desde el más allá.
Porque en Álamos los muertos no se van del todo. Se quedan en las piedras de las calles que caminaron, en las campanas de la iglesia, en las recetas de la abuela y en los nombres que todavía decimos en voz alta.
Que este otoño no nos gane la prisa. Que haya tiempo para recordar, para visitar el panteón con flores, para contar las historias a los más pequeños, para tomar café con pan y velar la memoria de los que ya no están.
Bienvenido el otoño. Bienvenidas nuestras tradiciones

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