Los aranceles a las importaciones de acero y aluminio que anunció el presidente estadounidense Donald Trump la semana pasada se aplicarán a todos los países, sin excepciones, coincidieron este domingo el secretario de Comercio de la Casa Blanca, Wilbur Ross, y el asesor comercial de la misma, Peter Navarro.

Las declaraciones de ambos funcionario difundidas este domingo en cadenas de televisión estadounidense se producen en medio de una oleada de reclamos desde todos los continentes, incluida China, el mayor productor de acero en el mundo. Esto, en espera de que tal como se anunció el jueves, el mandatario estadounidense firme esta semana la respectiva orden ejecutiva para aplicar aranceles de 25% al acero y de 10% a las de aluminio.

“Sé que ha tenido conversaciones con diversos líderes mundiales”, dijo Ross en el programa This Week de la cadena ABC. “La decisión, obviamente, es suya, pero hasta el momento, hasta donde yo sé, él está hablando de un abanico bastante amplio” de tarifas.

En el mismo sentido, Peter Navarro, aseguró que no habrá exclusiones de país. “Tan pronto como se exenta a un país, entonces se tiene que exentar a otros”, dijo en el programa Estado de la Unión de la cadena CNN.

Se refirió en particular a Canadá, representa 40% del mercado, por lo que si se hace la excepción con ese país “entonces tienes que establecer tarifas grandes y grandes para todos los demás”, dijo.

Pero Navarro fue más allá pues no descartó una ruptura de Estados Unidos con la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque se negó a decir si la administración de Trump lo está considerando.

El viernes, director general del organismo rector del comercio a nivel global, Roberto Azevedo, señaló a través de un comunicado que existe preocupación por la declaración sobre tarifas para acero y aluminio, y advirtió que “una guerra comercial no le interesa a nadie”.

“El potencial de escalada es real, como hemos visto en las respuestas iniciales”, por lo que “estará observando la situación muy de cerca”, dijo en comentarios enviados a medios.

En el mismo sentido se pronunció el Fondo Monetario Internacional (FMI) al cuestionar el anuncio por el perjuicio a la economía global y a la de Estados Unidos.

El rechazo al anuncio fue generalizad. Canadá, la Unión Europea, Australia, Brasil, Gran Bretaña, Alemania, entre otras naciones alertaron sobre el riesgo de una guerra comercial por las represalias que habrán de establecer en contra de productos estadounidenses.

Este domingo, el Gobierno chino respondió a Donald Trump. “China no quiere una guerra comercial con Estados Unidos, pero si EU aprueba acciones que dañan los intereses chinos, China no se quedará de brazos cruzados y tomará las medidas necesarias”, afirmó hoy en rueda de prensa Zhang Yesui, portavoz del plenario de la Asamblea Nacional Popular (ANP, legislativo).

Zhang avisó también a Washington de que “las políticas basadas en juicios o presunciones equivocadas dañarán las relaciones y traerán consecuencias que ninguna parte querría ver”.

 

*vía 24horas

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